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La Salud. Info

Adopcion




Una familia cariñosa y feliz es, sin duda, un derecho de cualquier recién nacido. Para los que se van a educar en instituciones-orfanatos, hospicios no deja de ser un sueño. La adopción puede darles una seguridad de la que, de otra forma, carecerían.

La Adopción en España

Todos los niños necesitan, para su correcto desarrollo, crecer en un ambiente afectuoso y seguro. Aunque las instituciones encargadas de recoger a los niños que carecen de familia sean adecuadas y su personal esté bien preparado, nunca pueden sustituir al entorno familiar, puesto que la vida de estos niños siempre será muy diferente a la de un hogar, por muchos medios y personal cualificado que se tenga. Es indudable que algunos niños necesitan cuidados especiales, ya sea debido a que sufren un trastorno emocional que requiere una ayuda especializada, o bien porque tienen alguna enfermedad o defecto físico que hace necesaria la colaboración de profesionales.

Todos los niños necesitan, para su correcto desarrollo, crecer en un ambiente afectuoso y seguro. Aunque las instituciones encargadas de recoger a los niños que carecen de familia sean adecuadas y su personal esté bien preparado, nunca pueden sustituir al entorno familiar, puesto que la vida de estos niños siempre será muy diferente a la de un hogar, por muchos medios y personal cualificado que se tenga. Es in dudable que algunos niños necesitan cuidados especiales, ya sea debido a que sufren un trastorno emocional que requiereuna ayuda especializada, o bien porque tienen alguna enfermedad o defecto físico que hace necesaria la colaboración de técnicas de reeducación que no se pueden utilizar en el domicilio familiar. Excepto en estos casos, el resto de los niños que residen en centros institucionales deberían tener acceso a un entorno familiar adecuado, ya sean casas a las que acuden durante algunas temporadas, fines de semana, vacaciones, etc. Aunque el objetivo último y más deseable es el de conseguirles familias que les adopten de forma permanente.

El contacto temporal con el personal de las instituciones, por edades o grupos, impide que los niños establezcan lazos duraderos con las personas mayores que los rodean durante una etapa fundamental de su desarrollo. Quienes han tenido la experiencia que supone adoptar a un niño mayor saben que, una vez que el niño se ha adaptado a su nueva familia, tiende a redescubrir determinadas etapas de la infancia que no fueron capaces de vivir adecuadamente cuando estaban en el orfanato. Si los padres adoptivos son comprensivos con estas necesidades y saben dirigirlas correctamente con cariño y constancia, el niño se adaptará y crecerá fácilmente en el seno de su nueva familia. Además, el niño conseguirá superar las taras que supone el no haber tenido padres en la época anterior a la adopción, lo cual supone, sin duda, unagran ventaja para él.

La adopción es un proceso según el cual se transfiere a los padres adoptivos todos los derechos y deberes de los padres naturales hacia su hijo de forma irrevocable y permanente. Una vez que el niño ha sido adoptado, llevará los apellidos de sus nuevos padres y se convierte de hecho y de derecho en un miembro más de la familia. Los padres naturales del niño renuncian a todos sus derechos y, en la mayoría de los casos, no vuelven a verlos más.

No obstante, cuando se adopta un chico mayor El contacto temporal con el personal de las instituciones, por edades o grupos, im pide que los niños establezcan lazos duraderos con las personas mayores que los rodean durante una etapa fundamental de sudesarrollo. Quienes han tenido la experiencia que supone adoptar a un niño mayor saben que, una vez que el niño se ha adaptado a su nueva familia, tiende a redescubrir determinadas etapas de la infancia que no fueron capaces de vivir adecuadamente cuando estaban en el orfanato. Si los padres adoptivos son comprensivos con
estas necesidades y saben dirigirlas correctamente con cariño y constancia, el niño se adaptará y crecerá fácilmente en el seno de su nueva familia.

Además, el niño conseguirá superar las taras que supone el no haber tenido padres en la época anterior a la adopción, lo cual supone, sin duda, una gran ventaja para él.

En la actualidad, en los países desarrollados hay más parejas que están esperando adoptar un hijo que niños en situación de ser adoptados. La utilización de los anticonceptivos hormonales y el mejor conocimiento de los métodos anticonceptivosen general ha conducido a una notable disminución en el número de hijos no deseados y abandonados.

Asimismo, ha aumentado la práctica del aborto y, aunque sigue sin ser una tarea fácil, las madres solteras son menosmarginadas de lo que eran hace unos años.

Consecuentemente, el número de hijos ilegítimos ha decrecido, con la consecuencia de que muchas parejas que desean adoptar un hijo han de esperar largos intervalos de tiempo para conseguir que les sea concedida la adopción del niño que han solicitado.

A estos hechos se suman, en nuestro país, las dificultades legales para la adopción rápida de los niños recién nacidos.

Padres naturales en la Adopción

La mayoría de los niños ofrecidos para la adopción son hijos de madres solteras que los rechazan debido a que no se creen capacitadas para educarles, y piensan que se desarrollarán mejor en el seno de una familia establecida. Los asistentes sociales deben explicar el proceso y las condicio-nes de adopción con gran detalle a su madre natural y al padre también, si ello es posible. Se deben tener en cuenta todas las posibilidades e implicaciones de la adopción hasta que sean completamente entendidas y aceptadas por los padres naturales de la criatura.

Se deben escuchar sus preferencias en relación con el tipo de familia que les gustaría que adoptara a su hijo. Se debe saber si en el futuro desearán o no tener contacto con la futura familia del niño

En caso de que ambas partes estuvieran de acuerdo, no se debe negar la posibilidad de que vean a su hijo a intervalos regulares de tiempo.

Padres adoptivos

Debido a que el número de parejas que desean adoptar un niño supera el número de niños a adoptar, los padres adoptivos pueden tener que esperar un largo proceso antes de que se les conceda un niño. La pareja ha de tener más de 21 años y preferiblemente llevar ya algunos años casados.

Se procura que la mujer no tenga más de 35 años, así como evitar parejas en las que existan grandes diferencias de edad entre ambos cónyuges. Se piden referencias de los futuros padres y se les somete a un reconocimiento médico para comprobar si son físicamente aptos para educar a un niño.

También se les hacen entrevistas en las que se analizan los motivos que les mueven a solicitar la adopción y, en definitiva, se intenta seleccionar a la pareja que mejor se encargará del cuidado y educación de cada niño, de manera que desdeun principio se intenta que la adaptación de estos niños a su nuevo hogar sea lo más fácil posible

Los niños
El punto de vista sobre la adopción ha ido cambiando gradualmente. Antiguamente se veía como un servicio orientado hacia las parejas que no tenían hijos y se les pro curaba un niño sano, de su misma raza y, a ser posible, de su mismo entorno, de manera que la pareja sin hijos tuviera de este modo la posibilidad de constituir una familia con hijos. Actualmente se piensa que es el niño el que necesita el servicio de la adopción. La adopción se enfoca ahora por tanto como una posibilidad de ofrecer a todos los niños un ambiente familiar en el que poder desarrollarse con normalidad.

En este sentido, lo niños mayores que incluso van camino de la adolescencia, o los niños de razas no habituales en nuestro entorno, o los niños minusválidos, también necesitan y en ciertos casos más perentoriamente, un hogar.

Con frecuencia los niños mayores han vivido experiencias frustrantes en las instituciones que los han recogido. Se necesitan grandes dosis de paciencia y cariño para ayudarles a superar estas circunstancias. Algunas parejas encuentran este problema como un reto especialmente más fácil si la adopción viene mejor en edad muy temprana. Sin embargo, se han adoptado con éxito muchos adolescentes y jóvenes de hasta 18 años. Algunas parejas pueden incluso encontrar que es más fácil relacionarse con niños algo mayores que con niños recién nacidos.

La decisión de adoptar niños de otra raza, debe ser cuidadosamente meditada por los padres. Deben tener en cuenta que por muy cariñoso y comprensivo que sea el ambiente en el hogar, los padres no podrán controlar el ambiente externo, sus amigos, el colegio, etc… que, por motivos raciales, pudiera resultar hostil. Los padres no sólo deben analizar su situación personal, sino también los apoyos con los que cuentan entre su familia y sus amigos para cuando, una vez que el cariño sea mayor, tengan que enfrentarse con situaciones conflictivas derivadas de que su hijo es de una raza diferente.

También se debe contemplar la posibilidad de adoptar hermanos. No sólo es más conveniente para los niños que han comen- zado a crecer juntos el no separarles sino que, para algunas parejas, puede ser más gratificante el adoptar a dos hermanos que seguir procesos de adopción distintos.

Finalmente, existen niños minusválidos fiísicos o con deficiencia mental que requieren padres de especiales.  Muchos de ellos ya han vivido situaciones en las que han tenido relaciones con minusválidos y saben que pueden manejarlos y obtener una gratificación personal de ello, por lo que solicitan la adopción de uno de estos niños.

Preparación para la adopcion

El asistente social se encarga de preparar a los futuros padres adoptivos un informe con todos los detalles conocidos sobre los orígenes del niño, entorno en el que se crió, sus padres naturales, su historia clínica y, si es mayor, sus aficiones y aptitudes. Esto les ayudará a completar su conocimiento del niño y a responder a las preguntas del niño sobre su propia historia cuando sea mayor y tenga interés en conocerla

Con niños algo mayores, el proceso de adopción puede hacerse de forma gradual.

Los padres adoptivos van pasando más tiempo con el niño-una tarde, un día, un fin de semana, unas vacaciones- progresivamente hasta que se produce la integración completa del niño en la familia.

No hay dos niños iguales, pero todos siguen un proceso de adaptación parecido.

En un principio se sienten extraños en una nueva familia que tiene sus propias reglas y costumbres, pero progresivamente van integrándose y superando las secuelas del pasado y tomando confianza, de modo que dejan de sentir miedo ante una hipotética separación una vez que se encuentren afectivamente ligados a su nueva familia

Si la familia que adopta a un niño tiene ya otros hijos, se ha de tener un cuidado especial, de forma que no se sientan marginados por la incorporación de un nuevo miembro y, a su vez, no intenten marginarlo como mecanismo de defensa

Si no se tienen hijos es conveniente conocer a niños de la edad del que se va a adoptar para ir conociendo sus necesidades y estar perfectamente preparado cuando se produzca la adopción.

Custodia y adopcion

La custodia de un niño tiene importantes diferencias con la adopción. Los tutores temporales del niño no tienen categoría legal de padres adoptivos. El tiempo durante el que el niño está a su cargo es variable y las autoridades correspondientes pueden retirar la tutela cuando lo crean conveniente.

Asimismo, los tutores pueden renunciar a la custodia cuando lo crean conveniente. Su labor es difícil. Deben proporcionar al niño un ambiente fa- miliar adecuado-cariñoso, comprensivo, estimulante sin tener la seguridad de que su custodia sea permanente.

La mayoría de las custodias son breves pero repetidas. El niño pasa cortas temporadas (días, fines de semana) con sus tutores. A través del asistente social se consigue establecer lazos, visitas, correo, llamadas telefónicas- de unión que prolongan el contacto entre el niño y sus tutores de forma que no haya rupturas en la relación afectiva que se va estableciendo entre ellos. De otra forma, los niños encuentran dificultades para relacionarse con unas personas a las que ven sólo esporádicamente. Los tutores, como los padres adoptivos, tienen el derecho de conocer toda la información posible sobre el chico,así como las costumbres-ritmo de comidas, gustos, juguetes preferidos-de los niños que van a estar a su cargo.

Los tutores pertenecen a todas las categorías sociales. Aunque en la mayoría de los casos suelen ser personas que no han tenido descendencia, se dan casos de padres de familias numerosas que piden la custodia de uno o dos niños, para intentar socializar a sus hijos o, simplemente, por interés en ofrecer posibilidades de diversión y cariño a niños que carecen de ellas.

Existe una forma de custodia especial que comienza a tomar auge en diversos países. Se refiere a niños minusválidos e hijos de familias en las que los padres, por razones variadas, no prestan la atención debida a sus hijos. A través de diversas organizaciones se consigue que estos niños pasen los fines de semana o períodos de Tiempo muy concretos con sus tutores.

Hijastros

En la época que vivimos, se produce con frecuencia la situación en la cual un miembro de la pareja ha de hacerse cargo, de forma provisional o definitiva, de los hijos del anterior matrimonio del otro miembro de la pareja. Ante esto, se puede producir una situación delicada, en la que cada cual reacciona de una forma distinta, según su forma de ser y de pensar, pero que la mayoría de las veces suele ser problemática y, sobre todo, no debe ser minusvalorada.

Es necesario que antes de que la pareja decida compartir un hogar, estas posibles situaciones estén claramente estudiadas, exponiendo con claridad cada miembro de la pareja cuáles son sus necesidades y sus expectativas ante la nueva situación.

Mucha gente imagina que se van a dar circunstancias ideales y que todo va a ir sobre ruedas, pero, realmente, las cosas no son tan sencillas. Los niños suelen tener una gran lealtad hacia sus padres naturales, por incomprensible que pueda parecer en determinados casos.

Además de cariño y buena voluntad, es necesario tener una paciencia extraordinaria, además de un gran sentido del humor y, sobre todo, mucha flexibilidad y capacidad de comprensión para llevar a buen término estas relaciones, por el bien de cada uno de los miembros de la familia.

Preguntas frecuentes sobre la Adopcion

Hemos adoptado un niño de 7 años. Los primeros seis meses se comportó bien, pero hace una temporada que se ha convertido en una persona insoportable. ¿Qué podemos hacer?

Esto ocurre con mucha frecuencia. Pasado un período de luna de miel» durante el que el niño hace esfuerzos especiales para conseguir su aceptación y está muy distraído con todas las novedades que se presentan en su vida, el niño se afirma en el nuevo ambiente. Comienza ahora una temporada en la que, de manera inconsciente, pone a prueba a sus padres adoptivo tanteando la firmeza de los lazos que los unen y estudiando su situación en la nueva familia, antes de pasar a una última fase en la cual olvida to- das sus precauciones frente a una posible ruptura emocional y seguira de forma definitiva en su nueva familia.
En esta época problemática, necesita mucho apoyo y cariño, así como encontrarse con una posturafirme pero comprensiva de los padres que irá delimitando la situación de cada miembro de la nueva familia

Estoy divorciado. Tengo 2 hijos y voy a casarme de nuevo. ¿Cree Vd. que si tengo hijos en un nuevo matrimonio habrá problemas entre los primeros y los segundos?
No debe haber problemas ela relación entre los hijos de distinta madre si desde el principio Vd. les plantea la situación con claridad y, al mismo tiempo, respeta sus sentimientos
Necesitará dedicar a sus hijos más tiempo del habitual para cono-cer bien sus mutuas relaciones, y aceptar la vinculación afectiva que los hijos de su primer matrimonio mantengan con su madre

Queremos adoptar a una niña de 9 años. Tenemos ya tres hijos. ¿Debemos tratarla exactamente igual que a nuestros hijos?
Al principio la niña se encontrará con que todo en la nueva casa le resulta extraño. Hasta que seadapte al ritmo de vida de la families necesario dedicarle más tiempo que a los otros hijos, siempre sindescuidar a éstos, ya que ha de ser aceptada por sus hermanos y se debe evitar provocar celos entre ellos.

Desde el principio, puede usted exigir que cumpla los mismos horarios o tome las mismas comidas que sus hermanos. Que se exija el cumplimiento de normas es, en muchos casos, necesario para que un niño se sienta incluido en la rutina familiar. Siempre que se haga con el debido tacto, cariño y respeto esto será positivo. Pasado este período de adaptación el trato ha de ser en todo igual al del resto de sus hijos

He sido muy feliz desde que mis actuales padres me adoptaron. No he vuelto a tener contacto con mis padres naturales. ¿Debo intentarlo?
A menos que tenga un interés muy especial en ello, no se lo aconsejamos. La experiencia suele ser decepcionante. Durante su infan- cia y adolescencia se han ido creando imágenes de sus padres naturales que tienden a ser idealizadas. Tampoco conoce usted el interés de
sus padres naturales en restablecer una relación con un hijo al que no conocen. En la mayoría de los casos se producen situaciones en las que las personas involucradas no tienen mucho que decirse

¿Cuál es la mejor edad para decirle a un niño que ha sido adoptado?
No existe una edad ideal. Generalizando, lo mejor es decírselo al niño desde la edad en que sea capaz de entenderlo en términos muy simples, repitiendo la información en diversos momentos según el niño crece, proporcionándole todas las explicaciones que pida
Si se espera a que sea muy mayor puede convertirse en un traumapara el niño.

 

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